
Un aire interior limpio es fundamental para la seguridad en el área de trabajo. En oficinas, almacenes, fábricas, escuelas y centros de salud, una mala calidad del aire puede provocar dolores de cabeza, fatiga, ataques de asma, enfermedades respiratorias, exposición a sustancias químicas y, en casos graves, enfermedades pulmonares a largo plazo. El polvo, los humos, los vapores, el moho, los productos químicos de limpieza y los sistemas de ventilación mal mantenidos afectan el aire que respiran los trabajadores cada día.
Una buena calidad del aire depende del control de las fuentes de contaminación, del buen estado del sistema de ventilación y de la respuesta rápida cuando los empleados informan de problemas. Aunque la Administración de Seguridad y Salud Ocupacional (Occupational Safety and Health Administration -OSHA, por su nombre y siglas en inglés) no cuenta con un estándar específico sobre la calidad del aire en interiores, muchas de las regulaciones de OSHA sobre la ventilación y productos químicos específicos, junto con las directrices del sector, ayudan a los empleadores a diseñar y mantener edificios más saludables.
1 Asigne a un coordinador de calidad del aire interior.
Designe a una persona para dirija las iniciativas relacionadas con la calidad del aire interior y otórguele autoridad clara y el tiempo necesario para realizar la tarea. El coordinador da seguimiento a las quejas, colabora con el personal de mantenimiento y los supervisores, y recorre el edificio con regularidad para detectar la presencia de olores inusuales, moho visible, daños por humedad, rejillas de ventilación obstruidas y otros signos de advertencia.
2 Mantenga y mejore la ventilación.
Asegúrese de que su sistema de calefacción, ventilación y aire acondicionado funcione según lo diseñado y aporte suficiente aire exterior. Siga un programa de mantenimiento preventivo para los filtros, las correas, las bobinas y los conductos. Mantenga registros escritos de las inspecciones, reparaciones y verificaciones del flujo de aire. Siempre que sea posible, actualice a filtros de mayor eficiencia para reducir el polvo, el humo y otras partículas finas en las áreas ocupadas.
3 Controle el polvo, los humos y los vapores químicos en la fuente.
Reduzca la contaminación en interiores siempre que sea posible. Almacene los productos químicos en recipientes cerrados y etiquetados, y siga las instrucciones del fabricante para su uso seguro. Utilice ventilación por extracción local para tareas como soldar, pintar, imprimir o mezclar productos químicos que generen humos o vapores. Instale sistemas de recolección de polvo en las áreas de carpintería y manufactura. Evite realizar tareas que generen mucho polvo o desprendan olores fuertes en áreas ocupadas, siempre que sea posible.
4 Prevenga y corrija los problemas de humedad y moho.
Inspeccione los techos, las tuberías y las paredes del edificio en busca de fugas o daños causados por el agua. Repare los problemas rápidamente. Seque los materiales mojados en un plazo de 24 a 48 horas, siempre que sea posible, para prevenir el crecimiento de moho. Retire y reemplace los materiales que permanezcan húmedos o que presenten moho visible. Mantenga la humedad interior en un nivel moderado para limitar la presencia de moho y ácaros del polvo, y mejorar el confort.
5 Mantenga las áreas de trabajo limpias y organizadas.
Siga prácticas habituales de limpieza para reducir la acumulación de polvo en pisos, equipos y superficies. Utilice métodos húmedos o aspiradoras con filtro HEPA al limpiar áreas con polvo para evitar esparcir partículas en el aire. Evite barrer en seco en zonas donde haya polvo fino. Una buena limpieza contribuye a una mejor calidad del aire.
6 Supervise los cambios en el área de trabajo.
Preste atención a los nuevos equipos, proyectos de renovación, nuevos productos químicos o cambios en la producción que puedan afectar la calidad del aire. Consulte las Hojas de Datos de Seguridad (Safety Data Sheets -SDS, por su nombre y siglas en inglés) para obtener información sobre los riesgos o peligros en el aire. Evalúe la ventilación y los controles antes de iniciar nuevos procesos para prevenir problemas.
7 Capacite a los empleados para reconocer y reportar problemas.
Proporcione una capacitación sencilla sobre los riesgos comunes del aire en interiores, los síntomas típicos y cómo notificar las inquietudes. Anime a los empleados a reportar olores, moho visible, agua estancada, polvo inusual o aumentos repentinos de dolores de cabeza, tos o irritación. Responda a las quejas con prontitud. Investigue el área, hable con los trabajadores afectados y documente los hallazgos y las acciones correctivas. Comparta los resultados para que los empleados sepan que sus inquietudes se toman en serio.
Mejorar la calidad del aire interior requiere planificación y trabajo en equipo, pero los beneficios son inmediatos. Un aire más limpio protege a los trabajadores y mejora la productividad. En el caso de procesos complejos o que generen quejas repetidas, es posible que los empleadores necesiten un higienista industrial cualificado para evaluar las exposiciones y los sistemas de ventilación.
Para obtener ayuda gratuita y confidencial en el sitio de trabajo con respecto al muestreo del aire y otros asuntos relacionados con el cumplimiento de las normas de OSHA, comuníquese con el Programa para Consultas de Seguridad y Salud Ocupacional (Occupational Safety and Health Consultation -OSHCON, por su nombre y siglas en inglés) de DWC a través de OSHCON@tdi.texas.gov, llamando al 800-252-7031, o en www.txoshcon.com.
